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ALIMENTACION DE PREMATUROS Y LACTANTES DE BAJO PESO AL NACER

El prematuro o recién nacido pretérmino es aquel que nace antes de las 37 semanas de gestación, mientras que el lactante de bajo peso al nacer es el que pesa menos de 2.500 g independientemente de su edad de gestación. Los prematuros que pesan menos de 1.500 g reciben el nombre de recién nacidos de muy bajo peso natal.

Hay numerosos factores etiológicos de la prematuridad:

enfermedades maternas (tuberculosis, cardiopatías, infecciones, etc.), afecciones obstétricas y ginecológicas (toxemia gravídica, miomas, etc.), causas sociales (toxicomanías, intoxicaciones, etc.) y causas fetales (gemelos, primogénitos, cromosomopatías, etc.).

Algunas características de los prematuros son:

  • Peso inferior a 2.500 g y talla proporcional a su inmadurez (inferior a 47 cm).
  • Cabeza de gran tamaño y escaso desarrollo de las extremidades.
  • Déficit inmunitario que justifica la frecuencia y la gravedad de las infecciones.
  • Limitaciones en las funciones motora, digestiva, absortiva y enzimática del tracto gastrointestinal.

El pronóstico de los prematuros es reservado hasta transcurridos 3-4 días de su nacimiento. La recuperación es tanto más lenta cuanto menor sea el peso y puede tardar hasta los 5-6 años en aquellos cuyo peso al nacer ha sido de 1 kg.

TRATAMIENTO

En el tratamiento de prematuros hay que tener en cuenta en primer lugar el control de la termorregulación que se consigue con la utilización de las incubadoras. También es importante la prevención de las infecciones, el tratamiento de los posibles trastornos respiratorios y la profilaxis del raquitismo mediante la administración de vitamina D y algún preparado de calcio. Además los niños de bajo peso al nacer deben recibir 0,5-1 mg de vitamina K en su primer día de vida repitiéndose dicha dosis a intervalos semanales hasta que se inicie la alimentación apropiada.

El tratamiento dietético se realiza en función del peso del niño:

  • peso inferior a 1.000 g: alimentación parenteral.
  • peso entre 1.000 g y 1.500 g: alimentación por sonda nasogástrica.
  • peso superior a 1.500 g: alimentación por vía oral.

La alimentación oral se realizará preferentemente con leche materna, siendo adecuado un aporte de 180-200 ml/kg/día.

También puede ser utilizada la leche humana procedente de bancos de leche, aunque suele ser necesario suplementarla con sodio, fosfato, calcio, hierro, vitaminas y proteínas.

Cuando la alimentación con leche materna no es posible el Comité de Nutrición de la ESPGAN recomienda la utilización de fórmulas infantiles para prematuros y recién nacidos de bajo peso (ver Anexo III) con las siguientes características:

  • Energía y agua. Una ingesta de 200 ml/kg/día de fórmula adaptada aporta 130 kcal/kg/día y la cantidad de agua mínima necesaria. En situaciones extremas estos valores pueden variar.
  • Proteínas. Los valores mínimo y máximo son de 2,25 g/100 kcal y de 3,1 g/100 kcal respectivamente.
  • Lípidos. Los valores mínimo y máximo son de 3,6 g/100 kcal y de 7,0 g/100 kcal respectivamente.

Se recomienda un predominio de ácidos grasos insaturados y que no más del 40% del contenido total de grasa esté en forma de triglicéridos de cadena media (MCT).

El ácido linoleico debe representar al menos el 4,5% del total del contenido energético y no superar el 20% del total de ácidos grasos. El ácido linolénico debe constituir al menos el 0,5% de la ingesta energética total.

Se están utilizando con éxito mezclas de grasas vegetales y animales sin que sea necesario especificar sus contenidos.

  • Hidratos de carbono. Las fórmulas deben contener de 7 a 14 g/100 kcal de hidratos de carbono, de los cuales de 3,2 a 12 g/100 kcal deben ser de lactosa. También son aceptables glucosa, hidrolizados de almidón (dextrinomaltosa o sólidos de jarabe de maíz) y sacarosa. No se recomienda el empleo de almidón.
  • Vitaminas. Se recomienda la suplementación de las fórmulas con las vitaminas A, D, E, K, B1, B2, B6, B12, C, niacina, ácido pantoténico, biotina y ácido fólico.
  • Minerales. El contenido en sodio, cloro, potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro, zinc, cobre y manganeso debe ser similar al de la leche materna.

Es difícil recomendar una concentración única de sodio puesto que la función renal del prematuro es muy variable.

Los lactantes alimentados con fórmulas enriquecidas o no con hierro, así como los alimentados a pecho, requieren un suplemento de hierro para lograr una ingesta de 2,0-2,5 mg/kg/día a partir de las seis semanas de edad (máximo 15 mg de hierro al día).

Otros componentes.

Carnitina.- Es un nutriente esencial para los lactantes pretérmino aunque no se ha demostrado que sea necesario suplementar las fórmulas.

Iodo.- El contenido de este oligoelemento debe ser similar al de la leche humana.

Flúor.- Es imposible determinar el nivel deseable de su ingesta aunque la cantidad presente en las fórmulas es suficiente para cubrir los requerimientos mínimos.

En cuanto al etiquetado, las fórmulas para lactantes pretérmino deben especificar en su envase la siguiente advertencia: "este producto está destinado únicamente a lactantes pretérmino o de bajo peso al nacer. Debe administrarse exclusivamente por prescripción del pediatra y bajo control médico".

El prematuro o recién nacido pretérmino es aquel que nace antes de las 37 semanas de gestación, mientras que el lactante de bajo peso al nacer es el que pesa menos de 2.500 g independientemente de su edad de gestación. Los prematuros que pesan menos de 1.500 g reciben el nombre de recién nacidos de muy bajo peso natal.

Hay numerosos factores etiológicos de la prematuridad:

enfermedades maternas (tuberculosis, cardiopatías, infecciones, etc.), afecciones obstétricas y ginecológicas (toxemia gravídica, miomas, etc.), causas sociales (toxicomanías, intoxicaciones, etc.) y causas fetales (gemelos, primogénitos, cromosomopatías, etc.).

Algunas características de los prematuros son:

  • Peso inferior a 2.500 g y talla proporcional a su inmadurez (inferior a 47 cm).
  • Cabeza de gran tamaño y escaso desarrollo de las extremidades.
  • Déficit inmunitario que justifica la frecuencia y la gravedad de las infecciones.
  • Limitaciones en las funciones motora, digestiva, absortiva y enzimática del tracto gastrointestinal.

El pronóstico de los prematuros es reservado hasta transcurridos 3-4 días de su nacimiento. La recuperación es tanto más lenta cuanto menor sea el peso y puede tardar hasta los 5-6 años en aquellos cuyo peso al nacer ha sido de 1 kg.

TRATAMIENTO

En el tratamiento de prematuros hay que tener en cuenta en primer lugar el control de la termorregulación que se consigue con la utilización de las incubadoras. También es importante la prevención de las infecciones, el tratamiento de los posibles trastornos respiratorios y la profilaxis del raquitismo mediante la administración de vitamina D y algún preparado de calcio. Además los niños de bajo peso al nacer deben recibir 0,5-1 mg de vitamina K en su primer día de vida repitiéndose dicha dosis a intervalos semanales hasta que se inicie la alimentación apropiada.

El tratamiento dietético se realiza en función del peso del niño:

  • peso inferior a 1.000 g: alimentación parenteral.
  • peso entre 1.000 g y 1.500 g: alimentación por sonda nasogástrica.
  • peso superior a 1.500 g: alimentación por vía oral.

La alimentación oral se realizará preferentemente con leche materna, siendo adecuado un aporte de 180-200 ml/kg/día.

También puede ser utilizada la leche humana procedente de bancos de leche, aunque suele ser necesario suplementarla con sodio, fosfato, calcio, hierro, vitaminas y proteínas.

Cuando la alimentación con leche materna no es posible el Comité de Nutrición de la ESPGAN recomienda la utilización de fórmulas infantiles para prematuros y recién nacidos de bajo peso (ver Anexo III) con las siguientes características:

  • Energía y agua. Una ingesta de 200 ml/kg/día de fórmula adaptada aporta 130 kcal/kg/día y la cantidad de agua mínima necesaria. En situaciones extremas estos valores pueden variar.
  • Proteínas. Los valores mínimo y máximo son de 2,25 g/100 kcal y de 3,1 g/100 kcal respectivamente.
  • Lípidos. Los valores mínimo y máximo son de 3,6 g/100 kcal y de 7,0 g/100 kcal respectivamente.

Se recomienda un predominio de ácidos grasos insaturados y que no más del 40% del contenido total de grasa esté en forma de triglicéridos de cadena media (MCT).

El ácido linoleico debe representar al menos el 4,5% del total del contenido energético y no superar el 20% del total de ácidos grasos. El ácido linolénico debe constituir al menos el 0,5% de la ingesta energética total.

Se están utilizando con éxito mezclas de grasas vegetales y animales sin que sea necesario especificar sus contenidos.

  • Hidratos de carbono. Las fórmulas deben contener de 7 a 14 g/100 kcal de hidratos de carbono, de los cuales de 3,2 a 12 g/100 kcal deben ser de lactosa. También son aceptables glucosa, hidrolizados de almidón (dextrinomaltosa o sólidos de jarabe de maíz) y sacarosa. No se recomienda el empleo de almidón.
  • Vitaminas. Se recomienda la suplementación de las fórmulas con las vitaminas A, D, E, K, B1, B2, B6, B12, C, niacina, ácido pantoténico, biotina y ácido fólico.
  • Minerales. El contenido en sodio, cloro, potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro, zinc, cobre y manganeso debe ser similar al de la leche materna.

Es difícil recomendar una concentración única de sodio puesto que la función renal del prematuro es muy variable.

Los lactantes alimentados con fórmulas enriquecidas o no con hierro, así como los alimentados a pecho, requieren un suplemento de hierro para lograr una ingesta de 2,0-2,5 mg/kg/día a partir de las seis semanas de edad (máximo 15 mg de hierro al día).

Otros componentes.

  • Carnitina: Es un nutriente esencial para los lactantes pretérmino aunque no se ha demostrado que sea necesario suplementar las fórmulas.
  • Iodo: El contenido de este oligoelemento debe ser similar al de la leche humana.
  • Flúor : Es imposible determinar el nivel deseable de su ingesta aunque la cantidad presente en las fórmulas es suficiente para cubrir los requerimientos mínimos.

En cuanto al etiquetado, las fórmulas para lactantes pretérmino deben especificar en su envase la siguiente advertencia: "este producto está destinado únicamente a lactantes pretérmino o de bajo peso al nacer. Debe administrarse exclusivamente por prescripción del pediatra y bajo control médico".

Fuente : cofbi



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